La foto de Bin Laden

No solo ha caído un asesino, se ha eliminado a un inductor cruel susceptible de convertirse en mito, un alma perversa y sanguinaria. A los occidentales no nos debe enorgullecer la ejecución premeditada, selectiva, que le ha sido aplicada, un acto contrario a los derechos humanos que todos compartimos.

celebraciónNo me parecen demasiado bien las celebraciones norteamericanas al conocer la noticia, aunque entiendo el júbilo de los que han sufrido los zarpazos inducidos por este miserable. La pena enquistada, el anhelo de justicia, la sed de venganza se convirtieron en satisfacción liberadora al saber que había entre nosotros un monstruo menos, un terrorista, un criminal menos. Sin profundizar demasiado en las torturas a los prisioneros de Guantánamo, y desde luego sin amparar religiosa ni moralmente la decisión adoptada —siempre es lamentable la pérdida de una vida humana, sea de quien sea—, es comprensible, con criterios racionales de eficacia militar, esa ejecución.

Se está librando una guerra contra el terrorismo, y nunca como hasta ahora el sustantivo ‘guerra’ había cobrado un significado tan completo en el contexto. No es meramente una metáfora, es un hecho: se libra un conflicto armado contra un enemigo real, letal, inmisericorde; y aunque la lucha no consiste en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo de las guerras de antaño, espada contra espada, bayoneta contra bayoneta y puño contra puño para defender un país, una idea o un territorio, toda guerra cuenta con sus propias reglas, no entiende de principios ni de derechos humanos porque son, en sí mismas, inhumanas.

No solo ha caído un asesino, se ha eliminado
a un inductor cruel susceptible de convertirse en mito

Devastación, venganza, exterminio, dolor, muerte… son, desgraciadamente, atributos necesarios en las mismas. No defiendo las guerras, habría que evitarlas siempre. Pero una vez en ellas no hay forma de mirar hacia otro lado. No hay manera de poner puertas al campo… de las minas. Por eso entiendo a la perfección que la estrategia hiciera aconsejable deshacerse del cadáver en alta mar, para no crear un símbolo añadido de martirio ni engrandecer la ya alargada sombra del difunto. 

También entiendo —incluso comparto— que no se difunda la fotografía del ejecutado, una imagen en sí misma tan fea, desagradable, salvaje e inhumana como el acto en sí. Ésta es también, por descontado, una guerra mediática y, como los publicitarios sabemos, lo negativo perjudica siempre la imagen proyectada. Lo sabe bien Obama. Y cuantos dirigen esta guerra.

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5 Comentarios

  1. Bueno, es una visión algo eurocentrista del asunto. También se puede valorar que no existe una guerra contra el terrorismo sino una guerra sin cuartel por los recursos naturales, y que lo del 11-S tiene matices, y pruebas, cuando menos razonables, de que Bin Laden, seguía actuando, si fue él, de la mano de la gente que lo entrenó y lo armó (la CIA, no?).
    Adjetivar como “letal, inmisericorde” a los actos violentos de unos y justificar los de otros dentro del marco de “eficacia militar”, me parece cuando menos, simple. Si nos ponemos a pensar en que el autor se define como publicitario, comienzan a aparecer ciertas dudas de si de verdad ese terrorismo no es más que pobreza que nos estalla en la cara.

  2. Ante todo, amigo lector, muchas gracias por tu comentario. Dado que no me considero, ni mucho menos, en posesión de la verdad absoluta, el objetivo de mis artículos es exponer mi punto de vista personal y hacer reflexionar sobre ciertos temas de interés. Está claro que, en tu caso, he logrado mi objetivo.
    Evidentemente mi visión es eurocentrista. Soy europeo. Estoy influido social y culturalmente por la realidad y por la historia de Europa. Por la defensa de la democracia, los derechos humanos y la libertad que siempre ha profesado. Coincidiría contigo, si profundizáramos, al afirmar que el imperialismo norteamericano y algunos de sus instrumentos no son ajenos al origen de esta guerra, aunque no comparto en absoluto la teoría de la conspiración del 11-S. Si lees otra vez mi artículo, advertirás que catalogo de acto feo, desagradable, salvaje e inhumano la ejecución de Bin Laden. Entender no es amparar, ni exonerar ni justificar, sino tener idea clara de las cosas, conocerlas, penetrar en sus motivos. Y, desde luego, los hechos demuestran que Bin Laden fue un asesino letal e inmisericorde.
    Por otra parte, tienes razón al afirmar que la pobreza tal vez pueda estallarnos en la cara; pero no es este el caso: ni el ejecutado ni su país de origen son, precisamente, pobres. Se trata en realidad de un conflicto cultural, un desencuentro existencial alimentado por los extremistas de uno y otro bando, de uno y otro credo, de una ideología y otra.
    Creo que no estoy siendo simple, antes al contrario: para profundizar en unas cuantas líneas hay que centrarse en lo esencial, los matices son siempre secundarios.
    Termino con una última aclaración: no es que me defina como publicista, lo soy: trabajo como creativo de publicidad desde hace trece años. El conocimiento del ser humano es la base de mi actividad. Así que, en este tiempo, algo me ha enseñado mi profesión sobre campañas mediáticas y liderazgo de opinión. Sobre el público y la comunicación. Sobre la gente. Aunque a veces parezca simple al expresarlo.
    Gracias nuevamente por haber comentado mi artículo y haberme permitido, de este modo, profundizar un poco más en mis ideas.
    Michel Suñén

  3. Hola:

    Discrepo nuevamente con el artículo de Michel Suñen. En primer lugar, una persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad acusandola de delitos o hecho concretos. Bin Laden en ningún momento ha tenido ningún juicio justo, por lo tanto, a efectos legales han asesinado a una persona buscada por la justicia pero todavía libre de cargos, es decir inocente. Por otra parte, la palabra “terrorista” no es más que una palabra despectiva que se usa para aniquilar moralmente a un rival. Nadie en su sano jucio defendería a un terrorista. Los talibanes son terroristas, la insurgencia iraqui son terroristas, los etarras son terroristas, Bin Laden es terrorista, los palestinos son terroristas, Gadafi es un lider terrorista, Nelson Mandela también fue apodado de terrorista en su momento. Realmente toda esta gente es terrorista? Acaso todos ellos son equiparables bajo un mismo adjetivo? Porque no es terrorista el piloto de un bombardero, o los jeques de arabia saudí que masacran a su pueblo, o el rey Mohamed con las torturas que practica sistematicamente en Marruecos, y el gobierno de Israel que ha creado el mayor gueto del mundo?

    Por otra parte, quienes han asesinado a esta persona violando además el espacio aéreo y terrestre de un país, saltandose la legalidad internacional estan bajo las ordenes de un gobierno que si ha sido condenado. Ha sido condenado por las torturas sistemáticas que ha practicado en Guantánamo, en prisiones secretas en Europa y en otras carceles de Irak y Afganistan. Ha sido condenado por el asesinato indiscriminado de civiles en Iraq. Ha sido condenado por el asesinato de periodistas. Ha sido condenado por el uso de mercenarios en Iraq. ¿Ha sido condenado el gobierno? NO. Han condenado a las partes más bajas de la cadena de mando, a soldados y a oficiales, a funcionarios y a consejeros. Porque no se condena a los lideres por terrorismo? (la tortura y el asesinato indiscriminado de civiles si que está considerado una forma de terror). ¿Por que es una democracia? ¿Realmente es una democracia?¿Realmente el poder es del pueblo?

    Bin Laden a sido asesinado y su asesinos deberían ser juzgados por un tribunal internacional, por asesinato premeditando con agravantes de nocturnidad, premeditación, asalto, violencia y escalamiento. También deberían ser juzgados por invasión de territorio extranjero portando armas de gran calibre.

  4. Hola Michel,
    la verdad es que no comparto contigo que los matices sean secundarios. Por ejemplo, la afirmación de que ni él (Bin Laden), ni su país, son pobres puede ser cierta desde un punto de vista macroeconómico, pero el matiz de la distribución de la riqueza en el país hace que todo cambie. Arabia Saudí es uno de los países con mayor índice Ghini del planeta, que mide la desigualdad en la distribución de la riqueza. Eso nos lleva a pensar que en Arabia Saudí sí hay mucha gente pobre y muy poca gente rica. Y es precisamente esa gente pobre la que se estrelló en la Torres, no Bin Laden, que lo pillaron en una casa con cintas pornográficas.
    En este caso, como en otros, los matices, al menos a mí me parecen importantes.
    Y esos matices también me parecen claves en lo que llamas teoría de la conspiración. Bueno, no es exactamente un teoría sino más bien un conjunto de pruebas irrefutables que no concuerdan en absoluto con la realidad o versión oficial. Enumerarlas todas es absurdo puesto que hay libros y documentales disponibles suficientes ya para poder hacerse una idea de qué pudo suceder. Pero tampoco olvidemos que le tiempo ha permitido sacar a la luz documentos que confirmaron cosas como la voladura del Maine, como la permisividad de Pearl Harbour, como la intervención en el golpe de estado de Chile (entre otras muchas), además de los informe Warren y resto, que permiten ser muy escépticos.
    Y para finalizar, de nuevo y lo lamento, disiento también en la afirmación de que los hechos demuestran que Bin Laden fue un asesino letal e inmisericorde. No sé a qué hechos te refieres, imagino que a los atentados del 11-S y a los siguientes que desde la prensa occidental se han atribuido a eso que llaman Al-Qaeda. De nuevo, tener en cuenta ciertos matices me parece importante. El primero de ellos es, por ejemplo, la detención de dos agentes ingleses en 2005 disfrazados de árabes, con el coche cargado de explosivos, por parte de la autoridad iraquí que fueron sacados de las celdas por los blindados ingleses. Bueno, podemos creernos la versión oficial y creer que esos chicos andaban de paseo. Y el segundo matiz importante es lo de letal e inmisericorde. Aquí el matiz, para mí, hablando de vidas humanas, es el número. Podemos hacer una suma de los muertos en el 11-S y en los atentados supuestamente atribuidos a Al-Qaeda y poner al lado de la suma de los muertos civiles en las intervenciones de Irak y Afganistan (sin contar Abu Graib ni Guantánamo). Simplemente una suma. Podríamos comprobar quién es más letal, y quién es más inmisericorde. Lo que sucede es que las vidas no vales igual, y aplicar esos adjetivos a nuestros gobernantes suele traer más dificultades.

  5. Más allá de que Bin Laden ha sido un caso extremo por ser un terrorista confeso, jactancioso y referencial, los argumentos expuestos parecen suficientes para que cada lector extraiga sus propias conclusiones. No podemos arreglar el mundo, pero al menos, sí, reflexionar sobre ello.
    Gracias de nuevo por tus opiniones.


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